Comentarios recientes

Contenidos más leídos HISTÓRICO

Lo más leído

Navegación guiada

Carrusel de imágenes

Suscríbete a este Sitio

Deseo sexual hipoactivo en hombres: comentarios y situación en Chile

Enviado por Alejandra Godoy Haeberle el 12/08/2009 a las 12:02 PM
Alejandra Godoy Haeberle

 

  

 

La psicóloga americana Michele Weiner Davis menciona una serie de causales etiológicas en torno al problema de los varones con apatía sexual. Sin embargo, mis modestas observaciones difieren un tanto de las reportadas por la autora.

 

Desde que comencé a publicar acerca de este tema, por un lado me han escrito muchas mujeres y hombres de distintos países contándome su experiencia. Y, por otro lado, desde 2002 que han aumentado consistentemente los pacientes que asisten a mi consulta por esta problemática. Basándome en estas dos fuentes, algunas de las tendencias que he encontrado en la mayoría de los casos son las siguientes:

 

Esta disfunción aparece en hombres jóvenes, especialmente en torno a los 30 años y muchos de ellos aun no tienen hijos. Sus mujeres son también jóvenes y atractivas.

 

Ellos están físicamente sanos, no sufren de estrés, ni depresión, ni tienen problemas económicos, no se masturban en exceso y no practican cibersexo ni tienen una amante, no existe una homosexualidad latente ni tampoco padecen de otra disfunción sexual.  

 

Los niveles generales de libido son normales y sienten atracción erótica por otras mujeres. El síntoma aparece sólo con su pareja estable, siendo que han llevado una muy activa vida sexual con ella antes de la brusca aparición del síntoma.

 

El problema se manifiesta no solo como evitación y no tomar la iniciativa, sino que como rechazo absoluto a los avances sexuales de su mujer.

 

El síntoma aparece abruptamente y en forma casi total, generalmente después de haberse puesto las argollas, de haberse ido a vivir juntos o de haberse casado.

 

La relación de pareja es de relativa corta duración (desde pocos meses a pocos años), declarando ambos llevarse muy bien, que casi no pelean, se aman y que se proyectan juntos.

 

Estos hombres sostienen estar muy enamorados y querer salvar su relación como sea. Están muy angustiados, ignoran las causas de su síntoma y suelen buscar ayuda relativamente pronto.

 

 

Analizando el texto de Davis, pareciera que pusiese todos los casos que menciona en un mismo saco. En cambio, me parece que las características particulares enumeradas anteriormente conforman otro tipo de síndrome, con otras causales etiológicas a la base y que, por tanto, requieren de un tratamiento que se le adecue en forma específica.

También me llama la atención que no se haga referencia a los factores de índole cultural que puedan estar influyendo en la aparición y aumento de la apatía sexual de los hombres.

 

 

 

Publicidad por Bligoo.com

Creo que...

Enviado por el 12/08/2009 a las 01:24 PM
Zarela Pacheco

este trastorno tiene bases más sicologicas que físicas. ¿ o no?.


Así es Zarela

Enviado por el 12/08/2009 a las 03:20 PM
Alejandra Godoy Haeberle

En estos casos se han descartado todos los factores biológicos.

Saludos

Ale


Sí, pero...

Enviado por el 14/08/2009 a las 03:03 AM
Luis

Mi modesta opinión: en la base del problema sí hay, o puede haber, causas naturales o biológicas. Creo que está en la naturaleza de muchos hombres perder el interés sexual por su pareja estable (sin que esto signifique que dejen de amarla). Creo que esto puede suceder en relativamente poco tiempo (meses o muy pocos años) y puede acelerarse cuando el nivel de compromiso se formaliza con el matrimonio. 

Eso sí, también creo que cuando este amortiguamiento del deseo llega a los casos patológicos que describe Alejandra es por la intervención de otras causas, culturales, sociales, psicológicas que actúan creando un efecto de bola de nieve. Estas causas son las que han aparecido con la evolución desde el matrimonio tradicional machista al matrimonio igualitario actual. Brevemente dos posibles pistas a seguir:

"El amor y el deseo sexual van de la mano" o "el sexo es una demostración de amor" son ideas tal vez más femeninas que masculinas que tienen mejor acomodo en la mentalidad actual que en la tradicional. En la mentalidad tradicional, en cambio, imperaban ideas ahora difícilmente aceptables como "la entrega es la forma en que la mujer demuestra su amor", "el hombre ama protegiendo y cuidando de su mujer".

"La virilidad es esencial en la identidad de un hombre" es una idea claramente masculina que seguramente sigue igual de vigente ahora que hace años. Sin embargo, en el matrimonio tradicional, uno mismo podía establecer la medida de su virilidad mientras que ahora el marido se siente evaluado. 


Otros factores presentes

Enviado por el 17/08/2009 a las 09:54 AM
Alejandra Godoy Haeberle

 

Concuerdo contigo en que, tanto el hombre como la mujer, pueden perder el interés sexual por su pareja estable a lo largo del tiempo, pero discrepo en que sea normal que ello ocurra en meses y que se produzca justo cuando se formaliza el compromiso.

He observado que esta disfunción (vivida como tal por el propio afectado), ocurre comúnmente en parejas jóvenes que se aman, se proyectan, que creen en el matrimonio para toda la vida, que casi no discuten y que dicen llevarse muy bien entre ellos. En hombres más sensibles, evitadores de conflictos, que se declaran no-machistas, que les cuesta expresar su rabia en forma directa, que algunas veces se sienten devaluados por su pareja y que tienen variados miedos.  

También estoy de acuerdo en el significativo rol que han jugado los cambios en la balanza de poder entre los géneros. Las mujeres de estos hombres con DSH muchas veces son muy independientes, exigentes, con altas expectativas, culpógenas, rígidas, un tanto explosivas y críticas. Es como si al hombre le estuviera pasando algo muy similar a lo que le ocurría antes a aquellas mujeres con deseo sexual inhibido, en que inconscientemente se manifestaba como una forma de defensa y de agresión pasiva.

Te agradecería mucho tu opinión

Ale     

 


Pues lo intento...

Enviado por el 18/08/2009 a las 05:47 AM
Luis

Hola Alejandra. Te agradezco que te interese mi opinión. Porque sigo dándole vueltas a este asunto (siempre desde mi modesta posición de lego) y poder intercambiar opiniones en este foro me parece que puede ser muy productivo.

En primer lugar quiero hacer una distinción entre dos sentidos del término “normal”, porque a lo mejor reside ahí parte de nuestras discrepancias y también para evitar posibles confusiones en quienes nos lean. “Normal” puede interpretarse como frecuente o común. En este sentido, supongo que puede afirmarse que no es  lo normal que el deseo sexual por la pareja se pierda en cuestión de meses: lo normal, en tanto que más frecuente, estaría el entorno unos cuantos años. Como referencia informal tendríamos el “seven year itch” del que hablan los estadounidenses y que Billy Wilder tomó para el título de una magnífica película.

Pero “normal” también puede entenderse como lo contrario de “disfuncional” o “patológico”. Es decir, “no normal” se asocia a trastorno y, por tanto, a posibilidad de tratamiento. Y ahí es donde yo, a sabiendas de que es osado por mi parte, me atrevo a discrepar. Creo que una pérdida apreciable del deseo sexual por la pareja después de unos cuantos meses o tal vez un año de monogamia sexual estricta no es necesariamente disfuncional: puede ser el caso de que esa persona sea así por naturaleza y, por tanto, no es esperable que un tratamiento razonable pueda cambiar eso. Y creo que tampoco es tan infrecuente.

Dicho con otras palabras, hay cierta tendencia a confundir “normal” (no disfuncional) con “lo normal” (lo que es más frecuente). Un ejemplo: lo normal (lo más frecuente) es que una persona sienta atracción por personas del sexo opuesto, pero eso no impide que la homosexualidad sea normal. Y sin embargo, ¡cuánto daño se ha podido hacer intentando tratar la homosexualidad, considerada enfermedad psiquiátrica hasta los años 70 del siglo pasado! (el dato lo tomo de Javier A. López Jara en un post de 22 de junio).

Vuelvo al asunto que nos ocupa. El desequilibrio en el deseo sexual, aunque no fuera disfuncional en origen, sí puede ser el desencadenante de situaciones disfuncionales: si el poco interés se convierte en aversión, no seré yo quien niegue que eso es una disfunción. Sin embargo, creo que tales disfunciones deben entenderse más como de la pareja y no tanto del individuo. Porque lo que falla, intuyo, es la forma en la que la pareja asimila el cambio de situación en relación con el sexo. Y eso es lo que, tal vez, pueda tratarse con más probabilidad de éxito.

El perfil que describes para las parejas con este problema encaja bastante en lo que podría ser mi visión del asunto (que será tan valiosa como tú la quieras hacer, puesto que sólo se soporta en mi experiencia personal y la que comparto con personas próximas). Y me parece reconocer que no estamos tan lejos cuando veo que incides por igual en el perfil de ellos y en el de ellas: estamos ante un problema de pareja. Para que surja el problema en su forma aguda (en la forma en que la pareja no es capaz de resolverlo por sí misma), además de una tendencia a la pérdida rápida del apasionamiento sexual por la pareja estable, en este caso en el hombre, tienen que darse otras circunstancias que implican a los dos y probablemente a su entorno social y familiar.

Mis opiniones aquí serán, si cabe, aún más aventuradas,  pero ahí van: yo no acabo de ver la componente de defensa o de agresión pasiva (no sé, tal vez esto sea más típicamente femenino). Sigo viéndolo como algo más simple donde intervienen, además, las diferencias en las preferencias sexuales de uno y otra de las que hablé con un poco más de detalle en mi post. Con los perfiles que indicas y los ingredientes de mi cosecha yo haría la siguiente descripción del desarrollo del problema:

Tenemos una mujer con unas expectativas sexuales altas: da mucha importancia al sexo como parte de la relación y, además, necesita una sexualidad más o menos “elaborada” (no le basta con “uno rapidito”, actividad a la que casi ningún hombre pondrá pegas casi nunca). Tenemos un marido que siente como el apasionamiento sexual por su pareja se ha reducido: se han perdido la novedad, la conquista, el deseo de conocer la intimidad del otro, etc. Y siente que en tales condiciones, esa “elaboración”  que ella requiere ya no le resulta tan excitante: pasado cierto umbral es sólo para ella, no para él (para él se convierte en “labor”). Sin embargo, ella espera de él que se mantenga al mismo nivel que al principio, ¿por qué no habría de ser así?. Tal vez no le basta un amante generoso, quiere el amante apasionado de los primeros meses, quiere sentir que él simplemente se está dejando llevar por el deseo (un amante generoso merece ser correspondido con generosidad o con comprensión, es decir, con renuncia). Él es sensible y evitador de conflictos, así que intentará mantener el tipo, pero se verá abocado a un modelo de relación sexual en el que no se siente correspondido y en el que la componente de liberación de tensión acaba por desaparecer. Es decir: sexo no gratificante. Y por su forma de ser, no verá la forma de, digamos, “protestar”. Por su parte, ella no dejará de percibir la actitud poco apasionada de él y de disgustarse con ello (“¿por qué #### ya no me desea como antes?”). Seguramente ninguno de los dos entiende por qué el sexo ya no puede ser como al principio, cuando bastaba dejarse llevar por la pasión. Tal como yo lo veo, esta es la entrada a un círculo vicioso de frustración y hastío crecientes que puede llevar al nivel de disfunción que tú quieras.

Es fácil comprender que con otros perfiles (marido dominante, esposa con expectativas sexuales más modestas, esposa con una sexualidad más simple, marido y esposa machistas, etc.), el problema tiene menos probabilidad de aparecer. También si la falta de apasionamiento aparece más tarde (lo cual puede deberse simplemente  a que está en la naturaleza de ambos conservarla más tiempo): la pareja estará más asentada, ambos serán más maduros, se habrán consolidado proyectos comunes (hijos, por ejemplo) y seguramente el sexo ocupará un nivel de prioridad menor.

Bueno, ya me cuentas. Saludos.


Anormalidad estadística versus anormalidad patológica

Enviado por el 22/08/2009 a las 11:23 AM
Alejandra Godoy Haeberle

Luis, creo que no es normal ni estadística ni funcionalmente, que el deseo sexual de una persona joven disminuya “apreciablemente” como tu señalas, si con lo apreciable te refieres a menos de 20 relaciones sexuales al año (criterio para las llamadas parejas-blancas, sin sexo) y menos aun si esto empieza a ocurrir a los pocos meses o años de una monogamia estricta. La “picazón del séptimo año” se relaciona más con la inquietud y cuestionamientos propios de la crisis de los 30 años.

 

Las parejas-blancas son consideradas claramente disfuncionales y en su origen radicaría un sistema de relación disfuncional, en el que ambos miembros están jugando un rol, al igual que, como tu muy bien señalas, en las parejas en que existe aversión sexual en uno de ellos. Se trata de un problema de pareja y no individual, lo cual podría ratificarse al constatar que los perfiles de ellos y de ellas se repiten persistentemente en dichas parejas disfuncionales. Esos son los perfiles masculinos y femeninos que tú has observado entre tus amigos con el mismo problema?   

 

Respecto a la resistencia pasiva-agresiva que se manifiesta en algunos casos, consiste en una forma inconsciente de darle salida a una rabia acumulada en el tiempo y que el hombre no se atreve a descargarla abiertamente, ya sea por temor a herir, por evitar el conflicto, por miedo al quiebre de la relación o por no permitirse reacciones que puede calificar de machista. De todas maneras, en las parejas menores de 40 años, la agresión pasiva es más frecuente entre los hombres que entre las mujeres.

 

Me quedó una duda. Con tu frase “que esa persona sea así por naturaleza”, te refieres también a las mujeres? Y, esa persona estaría condenada a que le sucediera los mismo con sus parejas futuras? Creo que si fuese así, ninguna relación podría funcionar satisfactoriamente más de 4 años, que es el máximo tiempo que puede durar la etapa bioquímica del apasionamiento y no podría lograr avanzar hacia una fase de “amor maduro” (en el sentido que lo define Caponi). Cuál sería la solución para este problema? Volver al modelo machista antiguo?.

 

Para que no quede demasiado larga esta respuesta, te comentaré después tu interesante hipótesis de cómo se puede llegar a suscitar esta disfunción.

 

Gracias Luis por dedicarle tu tiempo al tema

 

 


Amor maduro

Enviado por el 26/08/2009 a las 06:27 PM
Luis

Hola Alejandra.

De nuevo parece que esto lleva camino de convertirse en un mano a mano entre tú y yo. ¡Cómo me gustaría que más personas se animaran a intervenir en el debate sobre este tema!

Respecto a la duda que te quedó: sí, creo que puede ser el caso que esa persona sea una mujer. ¿Por qué no?. Como intenté reflejar en mi artículo, parto de la base de que, en relación con la sexualidad, cada uno somos un mundo. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar como normal que unas personas se vean atraídas por la novedad sexual con más fuerza que otras?. Y sí, también creo que las personas que son así lo serán más o menos por igual sea cual sea su pareja.

Lo que no creo en absoluto (y, de verdad, no veo de qué modo se deduce de mis comentarios) es que de ser así ninguna pareja pueda funcionar satisfactoriamente más allá de los 4 años. ¿Por qué no?. Por cierto, parece que 4 años es lo máximo que puede durar la fase bioquímica del apasionamiento (aunque seguro que habrá casos que superen ampliamente este límite), pero ¿cuál es el mínimo?. ¿No crees que puede haber una notable variabilidad entre individuos?

No sé qué es exactamente el amor maduro en el sentido de Caponi, pero me arriesgaré a utilizar el término. Doy por supuesto que se refiere a una fase del amor que incluye sexualidad sana y gratificante, aunque ya no exista apasionamiento bioquímico (tampoco sé exactamente qué es). Pues bien, me arriesgo a tomar el concepto para formular el problema de la siguiente manera: determinadas parejas se ven en la necesidad de alcanzar la fase de amor maduro en un tiempo más breve que el habitual (debido a la naturaleza de uno de los cónyuges) y no disponen de los recursos necesarios para lograrlo (debido a los perfiles de personalidad de ambos). ¿Cuál sería la solución? Ahí si que no me atrevo a casi nada, pero me imagino que pasa por ayudar a la pareja a acercarse a esa fase de amor maduro, a re-encontrarse sexualmente en una nueva situación que, por lo que sea, no han sido capaces de asimilar. Por cierto, me asusta un poco la idea de que alguien pueda pensar que mis comentarios sobre este asunto sugieren una vuelta al modelo machista antiguo.

Alejandra: yo no conozco ninguna pareja que encaje en el tipo de problema que te preocupa. Los casos que yo conozco corresponden a un segmento de edad mucho más avanzado que es donde yo me ubico (la cuarentena larga). Además, en algunas ocasiones sólo conozco bien a uno de los cónyuges. Así que no creo que la información que pueda aportar pueda servirte para contrastar tus hipótesis. En los casos que conozco sí es una constante la renuncia al machismo (afortunadamente, en el entorno en que me muevo el machismo ha quedado muy atrás) y por lo general los hombres tienden a ser sensibles y evitadores de conflictos. Por otra parte, también conozco parejas que se adaptan relativamente bien a los perfiles de personalidad que presentas y que han tenido problemas conyugales diversos pero, en cambio, una envidiable y duradera química sexual.

Ya para acabar, sólo querría comentar algunas cosas concretas:

En mi opinión, la disminución del interés sexual por la pareja de la que yo hablo no se puede medir adecuadamente por la frecuencia sexual de la pareja. Este es, entiendo, un indicador de la actividad sexual de la pareja y yo me estoy refiriendo a un sentimiento del individuo.

Para mí, una determinada frecuencia de relaciones sexuales sólo debería ser considerada disfuncional si supone un problema para alguno de los miembros de la pareja. Si un matrimonio se encuentra satisfecho y sexualmente feliz con menos de 20 relaciones al año, ¡bien por ellos!, para mí son perfectamente funcionales.

La disminución del deseo sexual por la pareja en personas jóvenes podría ser mucho más frecuente de lo que nos imaginamos. Si es verdad eso del “secreto mejor guardado de América” que dice Michele Weiner Davis, tal vez debamos prepararnos para ampliar el rango de normalidad estadística.

Gracias, Alejandra, por prestarle atención a mis comentarios. Espero con ganas los tuyos sobre mi hipótesis de cómo se puede desencadenar el problema.


Estimado Luis

Enviado por el 29/08/2009 a las 12:59 PM
Alejandra Godoy Haeberle

En primer lugar, perdona la demora en responder, pero estoy con exceso de trabajo.

 

Paso a comentar tu hipótesis. Concuerdo contigo en que hoy en día las mujeres jóvenes tienen más expectativas que antes; es decir, ahora sienten que tienen también derecho a la satisfacción sexual plena. Con un “rapidito” sólo algunas logran alcanzar el orgasmo. Por naturaleza, la estimulación que necesitan es diferente.

 

En cuanto a la disminución de la pasión, que tú atribuyes a la pérdida de novedad, esto obviamente que sí ocurre debido a los inevitables cambios bioquímicos con el paso del tiempo y les sucede tanto al hombre como a la mujer, aunque no significa que se llegue a un deseo hipoactivo. No sé si ellas esperan el mismo amante tan apasionado del inicio de la relación. Lo que observo es que ellas quisieran que ellos se entregaran más emocionalmente, lo que no es lo mismo. Lo que sí puede acontecer es que la pareja entre en un círculo vicioso donde ella presione y él se resista pasivamente.  

  

Tocas un punto muy interesante al referirte a que hacer el amor se vive por algunos varones como un trabajo más. Esto podría relacionarse con la falsa creencia de que el orgasmo de ella depende de la habilidad de él y asimismo con falencias en la estimulación mutua. Por supuesto que debería haber reciprocidad en la generosidad entre los amantes.

 

Lo que no te comprendo muy bien es por qué el sexo llega a ser poco gratificante para el hombre, si él es también estimulado por ella, si la penetración es satisfactoria y si parte de su placer proviene de percibir la excitación sexual de su mujer, como lo señalan la mayoría de ellos.

 

Luis, no creo que las causas del DSH radiquen en el área sexual propiamente tal, sino que conflictos de otra índole (ya sean de pareja y/o individuales) se reflejan en la vida sexual. En otros perfiles de personalidad posiblemente se enfrenten estos otros conflictos de una forma más abierta y directa.

 

Espero tus comentarios


Ale  

 


Nuestra discrepancia

Enviado por el 30/08/2009 a las 03:31 PM
Luis

Alejandra: gracias por seguir tomándote interés en mis opiniones y comentarios, incluso estando saturada de trabajo.

Creo que has delimitado perfectamente nuestra discrepancia de opinión: tú crees que las causas del DSH no radican en el área sexual propiamente tal sino que el DSH es el reflejo de otro tipo de conflictos. Yo, en cambio, sí creo que en la mayoría de casos el DSH se origina a partir de un desencuentro en el área sexual, desencuentro que, por los motivos que sean, la pareja no es capaz de superar. Está claro que el problema es complejo y seguramente ninguno de los dos puntos de vista podrá explicar por sí solo todos los casos.

Con todo, y desde mi humilde posición de lego, me atrevo a hacerte una petición: por favor, no descartes mi punto de vista. Y apoyo mi petición con cuatro argumentos:

a)      Prudencia. Sabemos que este es un problema muy serio que está haciendo sufrir a mucha gente (testimonios como el de Mary lo constatan con toda su crudeza). Por otra, este es un asunto sobre el que tú misma dices que se sabe muy poco. Por tanto, creo que no nos podemos permitir el lujo de descartar hipótesis razonables (y creo que la mía lo es).

b)      Compatibilidad. Tu hipótesis y la mía son compatibles. Es posible que en muchos casos las causas sean una combinación de ambas. Probablemente, cuanto más joven es la pareja, más probabilidad hay de que las causas extra-sexuales sean las más relevantes, pero quién sabe.

c)      Otras opiniones. Hay investigadores y profesionales cualificados que secundan una visión del problema próxima a la mía (naturalmente con muchísimo más fundamento que el que yo puedo aportar). Un buen ejemplo es Christopher Ryan. En mi artículo cité un post suyo muy interesante en Psycology Today: An Inconvenient Truth: Sexual Monogamy Kills Male Libido.

d)      La fuerza de los números. Según las sospechas de Michele Weiner Davis (citada en tu artículo anterior) y según tú misma estás constatando, la incidencia de este problema es muy alta. Pues bien, cuanto más alta sea, más verosímil me parece la tesis de que, en realidad, la monogamia sexual es un invento imperfecto en sí, con cierta propensión a funcionar mal. Tal vez otros indicadores, como la incidencia del adulterio, apuntan en la misma dirección.

Dices que no comprendes bien por qué el sexo llega a ser poco gratificante para el hombre cuando tiene que ocuparse del orgasmo de su pareja. Repito una cita que hice en mi artículo: “La mayoría de los hombres sienten que la necesidad de llevar a una mujer al clímax mediante la estimulación clitorial es una carga para ellos”. Está sacada de Amor y Orgasmo, de Alexander Lowen. Yo no he leído el libro, sólo lo hojeé en una librería y retuve esa frase, porque me pareció significativa. Sé que a continuación dedica algunos párrafos a describir con cierto detalle las diversas formas en las que esa supuesta mayoría de hombres siente esa carga. Recuerdo que la explicación me pareció muy acertada (y sé de primera mano de qué trata el asunto). Te recomiendo que localices el libro y busques esos párrafos. Creo que el libro de Lowen es ya un poco antiguo y tengo la intuición de que yo discreparía de muchos de sus puntos de vista, pero el pasaje que cito no expone puntos de vista sino que describe lo que, según él, son hechos.

Alejandra: me parece muy significativo que no entiendas este asunto, porque creo que nos da pistas sobre la naturaleza del problema. Esta es una de esas cosas sobre nuestra sexualidad que, efectivamente, no se entienden bien. Sobre el papel, uno hace ese razonamiento sobre la estimulación mutua, el placer de dar placer, etc. y parece que todo debería encajar. Pero la realidad es que no siempre encaja. Y de la misma manera que es difícil de entender para los que no lo sienten (en particular, las mujeres), también es difícil de explicar para el que sí lo siente (esa supuesta mayoría de hombres). Y ahí tienes a ese marido sensible, evitador de conflictos y no machista que siente la carga pero no la entiende y, por tanto, tampoco es capaz de pedir a su pareja que la entienda. La presión no viene sólo de la exigencia de ella: él mismo se exige estar a la altura y él mismo se niega la posibilidad de comunicar el problema con ella.

Fíjate que con el asunto de la disminución del interés sexual por la pareja puede pasar lo mismo. Sobre el papel encaja todo: yo deseo sexo y amo a mi pareja, por lo que mi deseo sexual debería focalizarse en ella. Pero a veces la naturaleza nos tiende trampas y su programa no siempre es coherente con el nuestro. Para ese marido sensible y no machista se producirá una encrucijada similar.

Saludos y de nuevo gracias. 


Una rectificación

Enviado por el 01/09/2009 a las 02:25 PM
Luis

La cita que hago de Alexander Lowen contiene un error de bulto: no dice "La mayoría de los hombres..." sino "Muchos hombres ...". Evidentemente es muy distinta una cosa de otra y sus implicaciones. Sin embargo, en lo que respecta a mi argumento, creo que este sigue siendo esencialmente válido. Disculpad el error.


Querido Luis

Enviado por el 02/09/2009 a las 12:25 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Gracias por la rectificación, ya que cambia bastante la conclusión. En todo caso, supongo que esa es la opinión de Lowen, de lo que él ha observado y no resultados de investigaciones.

 

Quisiera agradecerte especialmente tus hipótesis y los datos que has compartido con nosotros. No te quepa la menor duda que las tomo muy en cuenta, aunque no estoy aun de acuerdo con algunas de ellas. Tanto es así que publiqué un nuevo post preguntando opiniones acerca del artículo de Ryan, como habrás visto.  

 

Así que te ruego paciencia para esperar mi respuesta.

 


Perdona Luis

Enviado por el 14/09/2009 a las 10:45 AM
Alejandra Godoy Haeberle

Reitero mis disculpas por el atraso, pero fuera de mi trabajo habitual, se ha sumado el tener que contestar comentarios en otros sitios de Bligoo y no solamente por el posr acerca de Ryan. 

 

 

No descarto para nada ni tu punto de vista ni las visiones que otros puedan aportar. No solo me encantaría también que otros participaran, sino que sería muy útil conocer cómo ven este problema otras personas, tal como ahora lo está haciendo Mary. Es solo que las hipótesis tendrían que tener cierta consistencia con el funcionamiento biológico bioquímico y evolutivo, así como con los procesos culturales y relacionales que se observan empíricamente.

 

 

En cuanto a que tu hipótesis y la mía pudiesen ser compatibles, me parece que ambas pueden tener aspectos acertados. Más aún, tal como muy bien señalas, puede que las principales variables intervinientes sean diferentes de acuerdo con la edad de los afectados. Estoy convencida que no todos los casos pertenecen a un único síndrome, aunque el síntoma propiamente tal sea el mismo.

 

 

Respecto a la hipótesis de la monogamia de Ryan y tus comentarios, mi respuesta va en el post pertinente.  

 

 


No hay porqué, Alejandra

Enviado por el 14/09/2009 a las 02:34 PM
Luis

Hola Alejandra. No tienes por qué disculparte. A mí me basta, y de largo, el interés que demuestras en mis comentarios sobre este asunto. La ventaja de este medio es que se puede conversar con calma y reposar las opiniones.

Ojalá que más gente se animara a participar y enriquecer el debate con sus puntos de vista. De todos modos, es un asunto delicado sobre el que tal vez no es fácil expresar en público puntos de vista personales.

Un saludo

 


Hola nuevamente Luis

Enviado por el 15/09/2009 a las 01:47 PM
Alejandra Godoy Haeberle

 

Sin entrar a debatir ahora todos los puntos (los que espero tocar en un nuevo artículo), quisiera partir con algunas interrogantes que me parecen muy decidoras.

 

Cuando hablamos de disminución del deseo, esto se traduce en ¿cuántas relaciones sexuales anuales?. Estoy de acuerdo contigo en que cada ser humano es único en muchos aspectos (incluyendo su Weltanschaung), así como cada pareja lo es también. Las variaciones en los procesos del deseo cubren un amplio rango y no existen tablas definitivas de la frecuencia estimada como “normal”, con todo lo discutible que es ese concepto.. Algunas parejas pueden incluso declarar que están bien con menos de 10 al año. Sin embargo, el conflicto se suscita cuando para un miembro de la pareja está bien pero para el otro claramente NO (y no me estoy refiriendo al coito propiamente tal, sino que a acercamientos físico-eróticos y afectivos, que es lo que más extrañan las mujeres). Esta insatisfacción indica que existe un problema diádico que debe ser resuelto por ambos y teniendo en cuenta las inclinaciones de ambos.

 

Si aceptásemos la hipótesis de Ryan y la tuya concerniente al rol de la monogamia, de ¿cuántos hombres afectados estamos hablando? Considerando lo que tu dices, lo que insinúa Ryan y la rectificación de lo afirmado por Lowen, supongo que serían “muchos”, pero no la mayoría. En todo caso, desde una perspectiva como científicos, la psicología se preguntaría: ¿cuáles hombres, que tipo de hombres, son los que declaran que la monogamia les ha disminuido el deseo? Y, más importante aún: ¿por qué esos hombres se ven afectados por ello y los otros no?. Si la monogamia fuese uno de los factores influyentes, cuáles serían las otras variables que estarían quizás haciendo la diferencia entre los que se ven afectados y los que no?

 

Por último, suponiendo que la hipótesis fuese acertada: ¿Hasta qué edad tendrían que seguir cambiando de pareja los hombres? Quizás ahora puedas entender mejor a lo que me refería con: una visión negativa y con cuál sería la solución.   

Luis, sería muy enriquecedor si algunos amigos o conocidos tuyos pudiesen opinar en este relevante tema.

 

 


Los interrogantes

Enviado por el 16/09/2009 a las 05:04 PM
Luis

Hola Alejandra. Voy a intentar darte mi opinión sobre los interrogantes que planteas en tu anterior comentario.

Cuando hablamos de disminución del deseo, esto se traduce en ¿cuántas relaciones anuales?. Sobre esto ya comenté en otro artículo tuyo y me parece que decimos esencialmente lo mismo: cualquier frecuencia de relaciones es adecuada si los dos miembros de la pareja se encuentran satisfechos con su vida sexual. En lo que no sé si estamos de acuerdo es en lo del Weltanschaung, porque no sé qué es. Francamente: ni la mas remota idea.

Si aceptásemos la hipótesis de Ryan concerniente al rol de la monogamia, de ¿cuántos hombres afectados estamos hablando?. Esta pregunta tiene un poco de trampa: si aceptásemos la hipótesis de Ryan, la disminución del deseo sexual dentro de la monogamia no sería una afección, sino algo normal que sucede de forma natural. Entonces no cabría sino responder que ningún hombre. Juegos de palabras a parte, lo que yo no sé ni puedo saber es cuántos hombres sienten la disminución de la líbido que postula Ryan, porque no manejo estudios ni estadísticas. Pero los indicios que están al alcance de cualquiera apuntan a que debe ser muy frecuente. Entre esos indicios están las afirmaciones de Michele Weiner Davis a las que tú misma dedicaste un artículo: la falta de apetito sexual de los maridos es el secreto mejor guardado de Estados Unidos. Por cierto, lo que cité de Lowen y luego rectifiqué no se refería exactamente a este asunto sino a la disposición de los hombres para atender a las demandas de estimulación clitorial de sus parejas.

Las preguntas que se hace la psicología son preguntas mayores y no soy quién para intentar responderlas. Aún así, si me permites un toque socarrón, daré una respuesta para la primera: ¿qué tipo de hombres son los que declaran que la monogamia les ha disminuido el deseo? Pues todos los que tienen los h....s para decir abiertamente lo que sienten.

El último interrogante me parece realmente decidor: suponiendo que la hipótesis fuese acertada: ¿Hasta qué edad tendrían que seguir cambiando de pareja los hombres? Que plantees esta pregunta y, sobre todo, que la asocies a tu visión negativa de la hipótesis de Ryan, me parece revelador de las ideas que subyacen en tu manera de ver el asunto. Porque lo que implicas es que:

a)      Un hombre, al sentir que su deseo sexual por su pareja disminuye, tendrá que cambiar de pareja, y

b)      La monogamia de por vida es una opción preferible a las demás.

Creo que tanto (a) como (b) son erróneas. Me resulta muy curioso que, en relación con (a), parece que te estás alineando con los que piensan que “biología es destino”, idea contra la que te has pronunciado expresamente en varios otros sitios. Si la naturaleza me impone una reducción de la líbido dentro de la monogamia, a la fuerza tendré que renunciar a la monogamia. No, ni esto es así ni es lo que dice Ryan. Lo que dice Ryan (y yo estoy de acuerdo) es que la disminución de la líbido dentro de la pareja es algo normal, que sucede de forma natural y que, por tanto, los problemas de pareja que pueda provocar no se van a solucionar actuando sobre supuestas causas extra-sexuales (miedo al compromiso, depresión, stress, constricción afectiva, etc.).

Muy al contrario, las causas y, por tanto, las soluciones, están dentro de la esfera sexual. Sobre las soluciones, tú misma hacías un apunte en otro comentario: citabas la recomendación de una psicóloga española de que la pareja practique sexo siempre a la misma hora, “para que el cuerpo se habitúe”. La hipótesis de Ryan es así de simple: en monogamia llega un momento en que la sexualidad deja de ser espontánea. Por tanto: hay que cultivarla. Ya no basta con dejarse llevar por la pasión como al principio. Ahora hay que buscar fórmulas, alcanzar compromisos, ir hacia una sexualidad más pensada, más madura. Una sexualidad distinta, pero que no tiene por qué ser menos gratificante. Una sexualidad más difícil, pero precisamente por eso más valiosa. Una sexualidad que seguramente tiene mucho más que ver con el amor que la sexualidad apasionada del principio. Y quien no quiera hacer el esfuerzo, pues a otra cosa, que la monogamia de por vida no es más que una opción entre muchas otras.

No voy a pedir a mis amigos y conocidos que publiquen sus opiniones en este blog pero, créeme, para la mayoría de las personas con las que hablo de estos asuntos (hombres y mujeres de mi edad), la hipótesis de Ryan es poco menos que una obviedad.


Luis, los planteamientos del Dr. Capponi

Enviado por el 21/09/2009 a las 12:14 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Debido a mi falta de tiempo, por el momento solo te contestaré en forma muy general que este es un tema tan complejo y multicausado que se presta para muchas confusiones y malos entendidos, tal como ambos lo hemos podido comprobar. Creo que vamos a concordar en que esta área humana tan maleable está influenciada por factores de índole muy distinta y que no es posible separarlas en un individuo en particular.

 

Algunas de las dificultades con que nos encontramos son la definición de conceptos, los criterios diagnósticos versus los de normalidad, la relevancia de la problemática con sus consecuencias secundarias y la delimitación de los objetivos de pareja más que los individuales, todo dentro de contextos sistémicos culturales y relacionales, para no mencionar los netamente sexuales y psicológicos.

 

Me parece que lo más fundamental es no perder de vista que estamos enfrentados a una problemática que le causa dolorosas dificultades a la pareja humana, por lo que quizás valga la pena adentrarnos en los aspectos psicológicos más profundos que pueden estar a la base. Tal como te mencioné anteriormente, concuerdo plenamente con los planteamientos del Dr. Capponi, por lo que dejo algunos de ellos a disposición de todos en el blo

-----------------

BLOG DEL SER HUMANO: PSICOLOGÍA y más

 


CUANDO SE ESTA EN EL PROBLEMA

Enviado por el 27/08/2009 a las 09:37 PM
Mary

VAYA QUE ES MUY INTERESANTE PARA MI ESTAR LEYENDO TANTO TUS COMENTARIOS LUIS COMO LA RESPUESTA DE ALEJANDRA POR SUPUESTO QUE ES LA QUE DESEO LEER PARA ENCONTRAR RESPUESTAS EN MIS MUCHAS DUDAS, LUIS TAL VEZ DIFIERES EN TU OPINION DADO A QUE NO HAS EXPERIMENTADO UN PROBLEMA DE ESTA CARACTERISTICA, LO QUE SI CONCUERDO CONTIGO ES EN LO QUE DICES, SI UNA PAREJA ES FELIZ Y PLENA CON 20 RELACIONES AL ANO PERFECTO NO?? SON FELICES Y PLENAS, A LOS OJOS DE LAS PERSONAS, PORQ A LOS OJOS DE TODO EL MUNDO MI MARIMONIO ES FELIZ,PLENO Y ES ENVIDIABLE VERNOS, PERO SOLO LOS 2 SABEMOS LO Q PASA DE LA PUERTA HACIA DENTRO Y LO QUE SUCEDE ALEJANDRA ES QUE NISIQUIERA EL TERMINO PAREJA-BLANCA ME QUEDA, HAY OTRO TERMINO PARA MI CUANDO LAS RELACIONES INTIMAS SON NULAS A SOLO 2 VECES AL ANO??? ES CRITICO YO LO CONSIDERO ASI,PORQ SOMOS UN MATRIMONIO JOVEN, QUE ES LO QUE SUCEDE?? ENTONCES ES REAL LO QUE MENCIONAS QUE CUANDO SE TUVO UNA INTIMIDAD ACTIVA EN EL MOMENTO QUE TE PONES LA ARGOLLA ESTO DESAPARECE???...COMO SE ENFRENTA UNO COMO MUJER ANTE ESTA SITUACION PORQUE SI ALGO ME HA HECHO PENSAR DE LAS RESPUESTAS DE MI ESPOSO ES QUE ME DIGA "QUE PARA TI ESTO ES LO MAS IMPORTANTE, EL MATRIMONIO NO SE BASA EN ESTO" ME QUEDE PAUSADA...PORQUE UNO TENIA LA IDEA FALSA TAL VEZ QUE EL PROBLEMA ERA DE LA MUJER Y JAMAS SE PRESENTABA EN EL HOMBRE, PERO QE RESPONDER CUANDO NO ES SOLO UNA NECESIDAD FISICA, PORQUE NO LO ES, SINO IMPLICA MAS QUE ESO, QUE ES LO ACONSEJABLE, Y COMO DEBO DE ENFRENTAR ESTO CON TODO EL CORAJE QUE SIENTO..


Estimada Mary

Enviado por el 29/08/2009 a las 10:43 AM
Alejandra Godoy Haeberle

 

Según lo que nos cuentas, ustedes están llevando una relación “blanca” propiamente tal, con menos de 10 veces al año. Concuerdo contigo (en lo que expresas también en tu otro comentario) en que la necesidad de intimidad no se refiere solo a la satisfacción física. Las parejas en esta situación suelen quejarse de un distanciamiento progresivo en general, no solo en lo sexual.

 

Quisiera recalcarte dos puntos. Primero, que este cuadro se está presentando cada vez más en los hombres que en las mujeres, así que – aunque sea un consuelo de tontos – no eres en absoluto el único caso y no deberías permitir que afecte tu autoestima.

 

Segundo, tampoco dejes que te domine la rabia ni el resentimiento. A pesar de lo que te dice tu esposo, lo más probable es que sea una disfunción sexual y, de ser así, no depende de su voluntad el corregir la situación. Pero además, tienes que tomar en cuenta que posiblemente tú también estés cooperando en algo, ya que generalmente se trata también de un problema de pareja y no solamente de origen puramente individual.

 

Gracias por compartir con nosotros tu problema

 

Ale   

 


Estimada Mary

Enviado por el 30/08/2009 a las 02:49 PM
Luis

Por supuesto que la ayuda que necesitas debe llegar de profesionales como Alejandra. Yo lo único que puedo hacer es verter aquí mis opiniones y mis experiencias sobre el asunto, por si pueden servir de algo en la comprensión de este rompecabezas. Pero no creas que escribo sin saber lo qué es estar en el problema. Mi matrimonio de casi 10 años está sumido en una grave crisis desencadenada por un problema de este tipo.

Mucha suerte con lo tuyo y ánimo. Estoy convencido de que tiene solución. Un abrazo.


Hola Alejandra, llego a tu ...

Enviado por el 21/09/2009 a las 07:01 PM
Jazmín

Hola Alejandra, llego a tu blog buscando información que me ayude a solucionar mi problema (lo que, por cierto, me ha resultado muy difícil, ya que se habla poco acerca de esto.

Bien, te escribo esperando que puedas darme algún consejo al respecto. Mi pareja y yo llevamos 1 año y 6 meses juntos, pero nuestra vida sexual ha ido decreciendo a partir de los primeros meses, y nuestro caso es algo peculiar: él tiene 30 años, pero padece de hipertensión y lleva un tratamiento de metoprolol -este medicamento, según nos hemos documentado, reduce la líbido-, no obstante él no ha querido hablar abiertamente con su médico acerca de este tema.

Por otro lado, yo he podido notar que quizá esta falta de apetito no se deba sólo al medicamento, pues la frecuencia y satisfacción de nuestros encuentros cada vez son más bajas.

He intentado estimularlo en muchas formas, pero la mayoría de las veces me rechaza; platicamos mucho sobre el tema, no obstante no hemos logrado llegar a acuerdos o soluciones que mejoren este aspecto de la relación y temo que, además, mi insistencia provocaría en el presión e inseguridad.

Afectivamente la relación está muy bien y no tenemos motivos para separarnos, realmente me aflije pues no creo que sea algo "normal", de hecho me siento muy rara pidiéndole más sexo cuando con parejas anteriores ha sido al revés, ellos me lo pidían a mí.

En verdad espero que puedas hacerme alguna recomendación que nos guíe a tomar decisiones acertadas para mejorar nuestro problema.

Muchas gracias!


Virilidad y prejuicios

Enviado por el 23/09/2009 a las 11:02 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Así es Jazmín, muy poco se sabe aun de aquellas parejas que están sufriendo – ambos – por el bloqueo sexual del hombre.

 

Por lo que cuentas, pareciera que a tu pareja le cuesta hablar de los efectos secundarios del medicamento para la hipertensión, probablemente porque todavía él asocia su funcionamiento sexual con su virilidad, como les pasa a muchos hombres.

 

Tal como muy bien señalas, es posible que tu ansiedad la viva él como una presión extra, lo cual le dificulta más aun responder fisiológicamente, fuera de aumentar su inseguridad. La emoción del miedo aumenta la imposibilidad del deseo y la respuesta sexual.

 

Mi recomendación es, en primer lugar, que converse con su médico para que le cambie el medicamento para su problema de presión alta. Pero, creo que además sería indicativa una terapia de pareja centrada puntualmente en la problemática sexual.

 

Busquen un terapeuta de pareja que sea sexólogo.

 

 

 

 

 


Gracias Alejandra

Enviado por el 28/09/2009 a las 07:11 PM
Jazmín

Muchas gracias por tu consejo. Como señalas, sí, mi pareja presenta una gran dificultad para expresar su problema o desequilibrio, lo cierto es que nos afecta a ambos, de modo que contuaré mis platicas con él para ayudarlo a tomar estas dos decisiones importantes que planteas (pedirle al doctor cambiar el medicamento y tomar una terapia de pareja). Además, leer tus artículos ha sido muy clarificante y ayuda también saber que hay más personas con el mismo problema. Gracias.


Estimada Jazmín

Enviado por el 29/09/2009 a las 11:24 AM
Alejandra Godoy Haeberle

Nada que agradecer y les deseo la mejor de las suertes.

Pdta. creo que les puede servir si conocen el tipo de personalidad del otro (Eneagrama) 


DSH en hombres entre 30 y 40 años

Enviado por el 28/09/2009 a las 07:56 PM
Carlis

Alejandra, acabo de leer tu artículo "Terapia de Pareja y Terapia Sexual: Deseo Sexual Inhibido en hombres de 30 años". Lamentablemente en muchos párrafos me sentí totalmente identificada.

Somos una pareja de 36 37 años, yo con un hijo(9 años) de una relación previa, ambos solteros y él sin hijos. Tenemos una relación desde hace 2 años y estamos prontos a casarnos. En la cotidianeidad nos llevamos muy bien, respetamos nuetras opiniones aunque sean diferentes y un montón de otras cosas ,pero sexualmente hay problemas y no puedo ni quiero pasarlos por alto.  Al principio nuestra relación fue una más para mí...y pienso que para él tb, lo pasamos sexualmente super bién...pero me fui dando cuenta que a medida que él se iba involucrando emocionalmente conmigo el sexo fue cambiando..... Actualmente nuestros encuentros se limitan a 1 vez al mes.

 El está conciente de la situación y cuando se lo he planteado lo atribuye a cansancio(descartado sigue privilegiando el deporte al descando), al stress y últimamente me dijo que estaba conciente del  problema por la falta de deseo.

 El señala que me ama, y que la falta de deseo es en general (espero que no sea así, pues terapeúticamente creo que tenemos más posibilidades de solucionar el problema si aún existe deseo aunque sea con estímulos externos a nuestra relación).

Primero pensé que  tenía otra persona,(descartado por él ), de que fuera homosexual(descartado por él) de que tuviera depresión(descartado por mí).

Lo he observado y escuchado atentamente durante estos 2 años y creo que lo que nos está pasando la cuenta es el patrón de : falta de compromiso emocional con sus parejas. Cuando nuestra relación era más física funcionábamos super bién, pero cuando ya fue involucrando sentimientos esta se fue tornando menos apasionada.

No hay lugar a tomar la iniciativa de mi parte, pues señala sentirse presionado. La última vez que hablamos del tema, me encontro razón cuando le dije que si seguíamos así, pronto él iba a buscar una  relación fugaz para "reafirmarse" y yo para sentirme "deseada".

 Me siento camino a un abismo.... si es así ahora qué me espera cuando nos casemos....

Ambos estamos concientes de que tenemos un problema y estamos dispuestos a buscar ayuda  a través de una terapia que nos guie.

Alejandra,he leido el resto de tus cmentarios y sé que la terapia en estos casos tiene magros resultados, pero necesito hacer todo lo posible por buscar una solución a esto que si lo escondemos bajo la alfombra nos condena a vivir en una mentira....

Necesito saber si haces terapias de parejas, soy de regiones, pero estamos dispuestos a ir a Stgo.

Saludos Cariñosos,

Carlis


Estimada Carlis

Enviado por el 28/09/2009 a las 08:41 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Agradezco la confianza de compartir con nosotros lo que ambos están viviendo, ya que así otras personas afectadas se pueden beneficiar con nuestros comentarios.

 

De lo que me cuentas me llama la atención que te hayas percatado que, como muy bien dices, a medida que se fueron involucrando emocionalmente, el sexo se puso “más respetuoso”. Qué bien expresado! Esta es una de las hipótesis a considerar: el miedo a la intimidad emocional, no al compromiso.

 

Por lo que señalas, ya han pasado por la etapa en que él atribuye lo que le sucede al cansancio, estrés, etc.; así como que se debía a depresión u otras personas.

 

Efectivamente lo indicativo sería una terapia de pareja aunque enfocada también a la falta de deseo, por lo que el psicólogo debe ser también sexólogo. Y, no te preocupes que tampoco son tan magros los posibles resultados de una terapia. Pero, es fundamental que los dos comprendan que este muy posiblemente es un problema del sistema de pareja que ambos fueron construyendo, aunque sea él quien “cargue el síntoma”. Por supuesto que realizo terapia de parejas y soy sexóloga, pero dado que ustedes no son de Santiago, lo más recomendable es que busquen un especialista por allá.

 

Mientras tanto quizás pueden avanzar haciéndose los dos el test de personalidad del Eneagrama (el link está en el blog) y contestando las siguientes preguntas (que también servirán para delimitar las causas):

 

PREGUNTAS

Frecuencia anterior y actual de las relaciones sexuales

El síntoma fue de comienzo abrupto o gradual?

En qué momento de la relación de pareja aparece el síntoma?

Tu pareja es un hombre sensible que tiende a evitar los conflictos, se autocontrola, le cuesta expresar su rabia abiertamente y lo afectan mucho los fracasos y las críticas?

Tienes tú un carácter más fuerte que él, eres más explosiva que él?

Son ambos muy tradicionales y creen firmemente en el matrimonio para toda la vida?

Son ustedes una pareja que casi nunca pelea (discutir) acaloradamente, descontroladamente? El te deja peleando sóla?

Ambos son personas evolucionadas (modernas) y rechazan el machismo?

 

 


De maratones y otras cosas....

Enviado por el 29/09/2009 a las 10:51 PM
Carlis

Alejandra, muchísimas gracias por responderme, no sabes lo importante que es para mí. No te entendí bien si las respuestas las teníamos que contestar entre nosotros o acá, pero de todas formas te las comentaré para ayudar a lograr un perfil de las parejas que sufren esto.

Creo que cuando mencionas el miedo a la intimidad emocional le das en el clavo y también respecto a la responsabilidad que nos cabe a ambos en este problema, debido al sistemas de pareja que hemos construido. Lo que me alegra, porque significa que así como las personas, las relaciones también pueden cambiar,  si existe la voluntad de hacerlo.

Respondiendo algunas de tus preguntas. La frecuencia inicial de nuestros encuentros eran de 2 veces a la semana en promedio y éstos eran espontáneos y en diveros "escenarios". Hoy, son planificados, limitados al dormitorio y una vez al mes. Los sintomas fueron graduales y aunque debo reconoer que la primera vez que me dijo que no, lo tomé mal y me sentí rechazada (Estos aparecieron alrededor de los 9 meses de relación)Las veces siguientes, fui más comprensiva y,  extrañada, contemplé la posibilidad de que simplemente no tuviera deseo.

Para el resto él es un hombre muy insensible aunque yo, que creo conocerlo más, sé que tiene un corazón de oro. Se caracteriza por carecer de diplomacia cuando le dice algo a sus amigos(a) (si está gorda, si está demacrado, si fue irresponsable, etc, y muchas veces hacer bromas que sólo él sabe que son bromas)

Al interior de la pareja apenas aparecen prefiere conversarlos de inmediato, pero bajándoles el perfil. Le cuesta mucho expresar sus sentimientos y emociones en gral, incluyendo los gestos de afecto, inlcuso con su madre. Con certezza sé que están ahí, me lo dice, pero le resulta más facil demostrarlo satisfaciendo las necesidades de las personas.

Es resilente al fracaso, pero no a mis críticas. En esto tengo mucho tacto, pues sé que le afectan mucho. Por eso al hablar del tema elijo las palabras con pinzas, pues sé que si digo algo puede ser contraproducente para lo que quiero lograr.

Pienso que no tengo el caracter más fuerte que él (al contrario). Sin embargo, a nivel sexual, yo creía que con su experiencia(amplia, según él) era más abierto a hablar de tema y me sentí con la confianza de decirle lo que me gustaba, y  lo que no (por supuesto en el momento y la forma decuada, no impuesto) y de lo importante que era el sexo en una pareja, etc. Creo que en esto me equivoqué, porque lejos de servir, creo que lo hizo sentir sobreexigido.

Siento que él ve un encuetro sexual como una triatlón que debe  extenderse por largos kilómetros y ser extenuante para llegar a la meta, olvidando totalmente la importancia del precalentamiento.Le he comentado que si se da el tiempo de precalentar (con besos y caricias)no necesitamos correr la maratón de Nueva York para ganarnos una medalla.

Generalmente cuando se empreña en correr esta maratón queda extenuado y ambos buscando la satisfacción del otro, lo que nos lleva a olvidarnos de nosotros y sumirnos en una insatisfacción mutua. Él pocas veces logra alcanzar un orgasmo y agradezco que intente llevarme a mí a este estado, pero muchas veces me sentiría más satisfecha que él lograra alcanzarlo para que se reencante con el sexo. Ahí entiendo porqué el sexo puede no resultarle atractivo. No logro sacarle palabra acerca de qué le gusta y cómo le gusta, si le pregunto contesta, pero muchas veces lo noto contenido de expresar su placer. (Acabo de darme cuenta que su problema tiene que ver con la capacidad de expresarse emocionalmente, pero por favor dime en qué me estoy equivocando. Como tú comentas, esto es de pareja y sé que desde afuera podrá ser más evidente cuales de mis actitudes han sido erróneas).

WAA.... si que me he desahogado....!!!

Con respecto al resto de preguntas, ambos somos tradicionales y queremos un matrimonio para toda la vida. él es muy creyente, yo tb pero veo el sexo como un regalo de Dios).

Jamás hemos pelado descontroladamente, ni nos hemos descalificado, somos más de conversar, aunque recién ahora logro no "amurrarme" me cuesta un poco decir lo que no me gusta.

Y finalmete, yo creo ser más moderna y pienso que él es un "machista encubierto" sólo en lo que a sexo se refiere.

Gracias mil, por darte el tiempo y ánimo para leer.....!!!!!

Cariños,

Carlis

 

 


Gracias Carlis

Enviado por el 30/09/2009 a las 05:33 PM
Alejandra Godoy Haeberle

En primer lugar muchas gracias por tu espíritu colaborador. Sí, hubiese sido mejor que entre los dos contestaran las preguntas, pero nunca es tarde y él podría confirmarte si está de acuerdo.

Respecto al miedo a la intimidad emocional, lo que he observado en estos casos es que el síntoma de fuerte descenso del deseo sexual hacia la pareja estable, aparece abruptamente justo después de dar un paso importante en el ámbito del compromiso, p.e. comprometerse a irse a vivir juntos o a casarse, ponerse las argollas, casarse por el civil. Lo cual se acompaña de sentirse muy enamorado y sin que le atraiga ninguna otra mujer en particular. Pareciera como si el antiguo miedo a la entrega total (miedo a sufrir) que antes se manifestaba como terror al compromiso, hoy se refleja en evitar la cercanía físico-emocional más íntima como lo es el hacer el amor.        

Me queda la duda en tus respuestas acerca de las diferencias de personalidad entre ustedes. Insisto en que les podría ser muy útil saber el tipo de personalidad de cada uno.   

Me alegra que hayas comprendido que no es tan negro el panorama y sabemos que la capacidad de cambio del ser humano es infinita, cuando existe una adecuada interpretación de las causas y una la disposición y la apertura de mente.

Un saludo cariñoso

Ale   

 


Manos a la obra

Enviado por el 01/10/2009 a las 11:37 PM
Carlis

Alejandra, una vez más gracias por contestar...! Me queda claro que es un problema de ambos, (antes creía que era sólo de él) y que necesitamos ayuda de un terapeuta que nos enseñe a lidiar con esto. Cada vez tus palabras me hacen más sentido. El miedo a un compromiso emocional, expresada a través de la falta de deseo, relacionada con el miedo a sufrir. Lo importante para mí es hacer algo pronto, de lo contrario siento que irá en aumento nuestra desconexión emocional. De esta forma te agradecería mucho me pudieras dar información de algún colega que conozca del tema (DSH y eneagrama). Esto es importante para mí, ya que me preocupa que no nos pueda ayudar, no porque no tenga solución, sino por desconocimiento del área en particular. Si no conoces un profesional de estas características simplemente te agradezco que me recomiendes a alguien de tu confianza profesional.

Muchísimas gracias...!!!

Un abrazo...!!!

Carlis


Carlis

Enviado por el 02/10/2009 a las 03:02 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Estoy de acuerdo contigo en que mientras más luego pidan ayuda, mejor para ambos y para la relación de pareja. Desgraciadamente no conozco ningún colega con las características que señalas, por lo que te recomiendo que preguntes en tu región.


A comenzar..!

Enviado por el 05/10/2009 a las 04:31 PM
Carlis

Alejandra, gracias por tus comentarios, estos sin duda me alientan a continuar en mi búsqueda.

Cariños,

Carlis


Una experiencia

Enviado por el 22/03/2011 a las 09:55 AM
María Barral

Hola a todos, me gustaría comentar mi experiencia y cómo veo yo este problema. Yo mantengo una relación de pareja con un hombre que tiene este síndrome de Deseo Sexual Hipoactivo. Es algo que me hace sufrir muchísimo. En algunos aspectos estamos bien pero hay un gran problema de fondos y a veces mi frustración es tan grande que me dejo llevar por la rabia, especialmente porque él no quiere ni oir hablar del tema. No podemos hablar. En realidad yo no creo que sea un problema fisiológico ni propiamente sexual, tal como yo lo veo es un problema emocional y me atrevería a decir que en este caso concreto de inmadurez emocional, de miedo a la intimidad y de miedo dejarse ir, a entregarse. Llevamos casi 9 años juntos y no tenemos nada en común, nada que podamos llamar nuestro. Llama nuestro a sus cosas que generosamente comparte conmigo, desea que me implique con sus cosas, que trabaje en ellas, su casa, su trabajo, su mundo, su familia, su forma de vida pero siempre en una situación que le permita romper conmigo sin que yo pueda reclamarle nada, sin que tengamos que hacer ningún esfuerzo para separar algo que se haya unido demasiado y me reprocha que yo no trabaje más por sus cosas, que no me implique más. Así funciona en las relaciones, lo peor es que cuando saco el tema de nuestra ausencia de vida sexual se las arregla para culpabilizarme a mí de su falta de interés. Aun que tiene cualidades y es lo que se diría una buena persona yo me siento vapuleada y despreciada por él. Tal vez el hecho de ser hijo único, de haberlo consentido más de la cuenta y de haberse criado en un ambiente malsanamente machista haya influido en él hasta el punto de trastornar totalmente su vida emocional.

Y sí, sé que yo tengo un problema tan grave como él porque no me explico por qué sigo con esta relación, pero ese es otro tema.

Gracias por la oportunidad de participar en este foro, saber que no estás sola ayuda mucho


María Barral

Enviado por el 22/03/2011 a las 03:25 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Me imagino que es muy difícil lo que están viviendo los dos. Para poder comentarte con más detalle, por favor copia tu experiencia en nuestro otro blog, donde encontrarás varios otros artpiculos sobre el mismo tema:

Hablemos de PAREJA Y SEXUALIDAD: Blog de Alejandra y Antonio Godoy 

Te espero

Ale

 

 


Muchas grtacias

Enviado por el 23/03/2011 a las 05:15 AM
María Barral

Muchas gracias por contestarme, de verdad se lo agradezco


Comentarios de este artículo en RSS

CONSULTA PSICOLÓGICA Y SEXOLÓGICA

logo01c.jpg

 

Centro Clínico altamente especializado en los motivos de consulta, conformado por un equipo reducido que atiende sólo un número limitado de pacientes.

 

Pregunten por Aranceles Preferenciales.

 

DIRECTORES

 

 Ps. Dra. Alejandra Godoy Haeberle

 

Ps. Antonio Godoy Delard (D.E.A)

  

EDIFICIO MÉDICO ALCÁNTARA

 

Avda. Apoquindo 3990 

 Oficina 1005

 

Teléfonos:

2070926

2071126

 

BLOG: Hablemos de Pareja y Sexualidad

CEPPAS

CEPPAS: Un Centro Clínico de Especialidades

 

¿En qué se diferencia CEPPAS de otros centros clínicos?:

 

Ofrecemos una atención exclusiva y altamente especializada en cada motivo de consulta. Cada profesional atiende sólo un limitado número de pacientes para garantizar máxima dedicación. Estamos en continua reflexión con reuniones clínicas, teóricas, de supervisión y formación. Nuestros terapeutas están acreditados en: psicodiagnóstico, adolescencia, terapia individual, terapia de pareja, sexología, psiquiatría y coach ontológico.

 

La primera sesión es realizada siempre por uno de los Co-Directores (Alejandra y Antonio Godoy), quien deriva al paciente al especialista correspondiente.

 

En todos los pacientes se evalúa su personalidad, temperamento, creencias y relación de pareja. Reciben material informativo atingente y además contamos con nuestro blog, donde se publican artículos con los últimos avances en distintos temas.

 

Los invitamos a participar en la reflexión de CEPPAS. 

 

Edificio Médico Alcántara, Apoquindo 3990, Of. 1005 / Fonos: 2070926 y 2071126

 

 

Directores Ps. Dra. Alejandra Godoy Haeberle y Antonio Godoy Delard (D.E.A.)

 

 

 

 

INVITACIÓN A NUEVO BLOG: HABLEMOS DE PAREJA Y SEXUALIDAD

Hablemos de la pareja en la sociedad actual, de etapas de la relación, mitos, fidelidad, celos, comunicación,  separación, problemas sexuales y muchos más.

 

Blog Pareja y Sexualidad

 

Psi.Alejandra Godoy (Dr. Phil.)

 Psi. Antonio Godoy (D.E.A.)

 

 Edificio Médico Alcántara

Apoquindo 3990

Fonos: 2070926 y 2071126 

 

BIENVENIDOS AL BLOG PSICOLOGÍA Y MÁS

Conversemos de psicología y del ser humano, de salud, neurociencia, cultura, espiritualidad, historia, filosofía, arte y  literatura.

 

Nada de lo humano me es ajeno (Terencio) 

 

 

 

ACLARACIÓN:

Este blog no tiene nada que ver con el Programa Vida de TVN.

 

 

 

BLOG DE PSICOLOGÍA Y MÁS

1745 miembros

2508 artículos

1200 comentarios

 

Inicio del blog: mayo 2009 

CONSULTA PSICOLÓGICA

Consulta psicológica en línea

 

Por favor, no hagan las preguntas por el interno sino que en el nuevo blog:

  

Pareja y Sexualidad

 

Últimas personas inscritas

berenice
mals
VERONICA MEDINA MARTINEZ
Yasna Silva
Eleonora
enrique
Lucía Castillo Abarca
rebeca beatriz herreros tapia
angel5000
Paul

Últimos artículos