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Deseo Sexual Inhibido en Hombres y Parejas de 30 años

Enviado por Alejandra Godoy Haeberle el 23/05/2009 a las 07:46 PM
Alejandra Godoy Haeberle

  

        

Los terapeutas tenemos el privilegio de poder observar muy de cerca la evolución de ciertas expresiones sociales. En los últimos años hemos sido testigos del surgimiento de nuevas tendencias muy significativas, tanto dentro de la relación de pareja en general como en el ámbito de la sexualidad en particular. Actualmente son diferentes los tipos de conflicto y la forma en que se presentan, así como tampoco los motivos de consulta y los objetivos terapéuticos son los mismos. Consecuentemente, la terapia de pareja y la terapia sexual han debido adaptarse a estos cambios. Los desafíos que debemos enfrentar hoy como profesionales son distintos y me atrevería a decir que mayores que antaño.

Décadas atrás solían consultar matrimonios que llevaban casados varios años, cuyas quejas giraban en torno a la comunicación e incumplimientos del contrato matrimonial, principalmente en el área de la fidelidad; en tanto que las discusiones solían centrarse en temáticas tales como el manejo del dinero, la educación de los hijos, la familia política.

Por el contrario, en el presente, las parejas que más frecuentemente requieren nuestros servicios profesionales, tienen entre 28 a 40 años de edad y no lo hacen por problemas de comunicación sino que por insatisfacción sexual. Efectivamente, desde hace años que observo el paulatino aumento de ciertos trastornos sexuales en dicho grupo etario, siendo la inapetencia sexual el motivo de consulta más frecuente en estas parejas (en una magnitud tal que se lo está anunciando como la inminente epidemia sexual del siglo XXI); pero, a diferencia de lo que ocurría antiguamente, actualmente pareciera que son los hombres los más afectados.

Sorprendentemente, hoy en día los desórdenes de la fase del deseo sexual se están presentando principalmente en la generación que bordean recién los 30 años (en estudios se ha encontrado que los varones de 50 años declaran una mayor satisfacción sexual que aquellos de 30 años) y, más inesperadamente aun, en los varones que tienen una pareja estable. Lo que ocurría hace 10 o 15 años atrás se ha revertido: en la actualidad son los hombres los que manifiestan apatía sexual y los que evitan el coito aduciendo distintas excusas, mientras que son las mujeres quienes desean tener relaciones sexuales y son ellas quienes suelen llamar para solicitar una hora.

En publicaciones extranjeras, los títulos de los artículos sobre este tema son muy sugestivos: La libido en crisis; Hoy no tengo ganas y mañana?, tampoco; La falta de deseo sexual de los hombres. Cuando a él le duele la cabeza. Por otra parte, en Chile se ha publicado Parejas jóvenes: aumentan consultas por problemas sexuales; Vida en Pareja: Poco sexo a los 30. El tema fue también abordado años atrás en una Teleserie Nocturna (Los Treinta: problemas de deseo sexual en hombres; Atinachile, 2006).

Si bien desde hace ya un cierto tiempo que se ha categorizado esta disfunción (1978), como en nuestros países todavía reina la consabida carencia de investigaciones, la literatura especializada es escasa. La relativa confusión de los especialistas se refleja, por ejemplo, en que le han asignado distintos nombres, tales como anafrodisia, inapetencia, penuria, apatía o anorexia sexual, deseo sexual hipoactivo o inhibido, llegando – en su grado máximo - a la denominada aversión sexual.

Es así como, aun teniendo muy en cuenta que los pacientes que acuden a nosotros no son en absoluto una muestra representativa, generalmente nos vemos obligados a sacar conclusiones confiando en nuestras propias impresiones. Como otra forma de aproximarnos a estas problemáticas sería aprovechando las innovaciones comunicacionales que tenemos a nuestro alcance, he recurrido a postear acerca de este tema en determinados sitios de Internet con el objetivo de recavar información directamente de los mismos jóvenes. Se han producido interesantes debates al respecto en algunos blogs.

Como los trastornos del deseo sexual son frecuentemente muy difíciles de tratar, especialmente si se presentan en hombres, con miras a lograr un tratamiento más eficiente - mientras no existan investigaciones ad hoc - nuestro reto como terapeutas consistiría en identificar cuáles son aquellas circunstancias que explicarían esta disminución de la libido en varones jóvenes. Es necesario considerar que la respuesta sexual humana es un proceso fisiológico particularmente influenciable, por lo que está propensa a alterarse con relativa facilidad. Tal como ahora se recalca la plasticidad neuronal, habría que resaltar también la plasticidad sexual. Dado que las disfunciones sexuales suelen ser complejas y estar sujetas a una sobredeterminación causal, como diría Freud, se requiere indefectiblemente considerar tanto las modificaciones en los contextos interpersonales como el nuevo entorno socio-cultural, económico y valórico en Occidente, globalización y posmodernismo mediante.

En términos operacionales se podría definir el DSH como una inhibición persistente de la libido, que bloquea la apetencia sexual, ocasionando que la frecuencia de relaciones disminuya considerablemente. Los criterios diagnósticos serian: ausencia o declinación del deseo de actividad sexual y de las fantasías sexuales (Criterio A); inhibición que provoca marcado malestar y dificulta las relaciones interpersonales (Criterio B); y, no se debe a la presencia de otro trastorno del Eje I –exceptuando otra disfunción sexual –, o a los efectos fisiológicos de alguna sustancia o a una enfermedad médica (Criterio C).

En el caso de los varones de 30 años, no se trata de una disfunción primaria sino que secundaria, dado que anteriormente no presentaban problemas de deseo sexual. Por otro lado, tiende a ser más bien situacional que general; vale decir, la inhibición sexual se manifiesta casi exclusivamente ante la pareja estable (el DSH diádico es más frecuente que el generalizado: 22% versus 13%), manifestándose en un desinterés por iniciar o por responder a la estimulación erótica de una pareja adecuada, a pesar de que la persona pueda funcionar sexualmente sin problemas. Pese a ello, cabe aclarar que este hombre con deseo sexual hipoactivo exclusivamente hacia su mujer, funciona sexualmente en forma normal, tiene fantasías sexuales, siente atracción erótica por otras mujeres (aunque raramente es infiel a su pareja), recurre a la masturbación y a veces a la pornografía.

Las parejas que consultan pueden llevar no solo meses sin tener vida sexual, sino que años, ya sea que convivan o viva cada uno en su respectiva casa. Señalan que, en las escasas oportunidades en que tienen relaciones sexuales (menos de 10 al año), estas son de baja calidad y no logran sentirse conectados; por ende, se quejan de un distanciamiento emocional. Con todo, ambos afirman quererse, compartir múltiples intereses y llevarse bien entre ellos en otras áreas. Cerca de un 25% de estas parejas exhiben una suerte de indiferencia ante la ausencia de sexo, explicando que el deseo sexual ha disminuido tanto que ya ni lo experimentan, encontrándose más bien absorbidos por otras preocupaciones.

Muchas mujeres relatan que - inicialmente - experimentaron rabia y pena; después, una profunda sensación de abandono y de inseguridad, la cual se reflejaría en creer que ya no le gustaban a su pareja, que estaban feas, gordas o haciendo algo mal; o bien pensaban que él tenia otra mujer o que quizás era homosexual. Si intentaban tomar la iniciativa, fuera de sentir que lo estaban presionando, informan que rara vez obtuvieron éxito e incluso algunos de ellos no permiten que ella los toque. Es así como dejan de insistir y, con el paso del tiempo, se van resignando y el problema deja de ser gravitante.

Al ser interrogados, los hombres primero niegan que tengan alguna dificultad sexual y recurren a la excusa de estar simplemente cansados, lo cual no se compadece con que privilegien ir al gimnasio o hacer deportes en vez de descansar. Posteriormente, cuando admiten el problema, lo atribuyen más bien a las preocupaciones, al estrés y al agotamiento. En algunos pocos casos, el DSH podría haber estado encubriendo otro trastorno sexual, tal como disfunción eréctil o eyaculación precoz, aunque habría que dilucidar clínicamente si dichos trastornos son causa o efecto.

Durante el proceso terapéutico, la gran mayoría de estos pacientes terminan reconociendo que, ante la mera posibilidad de tener sexo, se les acelera el corazón, transpiran y el miedo que los invade bloquea su performance. Y, aunque están conscientes que la ansiedad es incompatible fisiológicamente con el funcionamiento sexual, no logran determinar a qué le temen en el fondo. Posteriormente, ellos van reconociendo la presencia de otras intensas emociones negativas, tal como rabia y pena.

Dado que el deseo sexual es un impulso autónomo producto de la activación de circuitos cerebrales localizados en el sistema límbico, las emociones – en general - estarían jugando un rol muy relevante. Algunos autores consideran que el deseo sexual es - en sí mismo - una emoción propiamente tal, sujeta a las mismas condiciones bioquímicas que las otras emociones.

Mención aparte merece el estrés, el que ha sido calificado como un enemigo primordial del funcionamiento sexual. Si bien debido a la edad de los afectados se descartarían problemas de testosterona, el estrés puede alterar su función. En efecto, se sabe que, bajo un estado de estrés, el organismo secreta una mayor cantidad de las hormonas cortisol y norhepinefrina, las cuales disminuyen o bloquean el efecto positivo de la testosterona en el cerebro e impiden la activación del deseo sexual.

Entonces, surge la interrogante acerca de si, actualmente, existirían mayores factores - que antes - generadores de miedo, rabia, pena, estrés y cansancio que estén alterando más a los hombres de 30 años. ¿Cuáles serían aquellas coyunturas acaecidas en los últimos años que nos esclarezcan las razones de por qué - justamente ahora – se ha suscitado este fenómeno en los varones jóvenes?.

En una primera aproximación, un análisis especulativo apuntaría a la confluencia de factores de índole muy disímil, entre los que el contexto social sería fundamental. A esta generación le ha tocado vivir un período de transición socio-económico y cultural, durante el cual se ha generado una mezcla explosiva de múltiples exigencias junto a un alto grado de expectativas; sin embargo, cabe destacar que esta situación no solamente afecta a los hombres, sino que asimismo a la mujer y, particularmente, a la interacción de pareja. 

Concerniente al estrés, en torno a los 30 años es habitual que la pareja se encuentre en una etapa en que está especialmente sometida a muchas presiones, tales como la consolidación laboral, adquisición de bienes básicos, dificultades financieras, adaptación a la convivencia, negociaciones varias, distribución de roles e hijos pequeños. No obstante, por otra parte, actualmente esta situación se ve agravada por la incertidumbre propia del nuevo orden socio-económico así como por los valores y mandatos imperantes hoy en nuestra sociedad. En el área de la sexualidad, dichos mandatos apuntan a un rendimiento máximo y a destrezas técnicas, donde el coito puede ser vivido como otra obligación más, en la medida que hay que ser ganador, hay que ser el mejor, también en el sexo.

Nuestra cultura se caracteriza por tendencias narcisistamente hedonistas y epicúreas, donde reina el presentismo, la urgencia y la inmediatez; asimismo, se sobrevaloran los títulos, pertenencias, oropeles, imágenes y apariencias, junto a una apología del consumo, del trabajo y de la competitividad. Es así como el mensaje que ha recibido esta generación es que la vida consistiría en esta carrera light en pos del éxito, el dinero y la felicidad. Dentro de este contexto, el aparato psicológico se aleja de la complejidad interna para volcarse hacia el exterior, originándose problemas de identidad y de sentido. Las ansias por mantener el status así como por triunfar profesional y económicamente – lo que aun le importaría más a los varones - pueden llevar a que se erotice más el ascenso social que la actividad sexual. Nuevamente, los hombres son los que todavía parecieran estar más expuestos a bajar su  auto-estima ante los fracasos.

Nuestros jóvenes ¡lo quieren todo y lo quieren ya!. En esta cultura de derechos, han olvidado que la felicidad es un invento reciente y están convencidos que la sociedad les debe el ser feliz. Por consiguiente, se fueron suscitando demasiadas expectativas ante la relación de pareja. Suponen que el otro debe hacerlos felices y tienen que pasarlo bien juntos constantemente. Ante cualquier inconveniente, se preguntan si están siendo tan felices como debieran y si no habrá alguien por ahí que lo pueda hacer más feliz. No están dispuestos a posponer su satisfacción, ni a esforzarse ni sacrificarse por mejorar los problemas. Dada su escasa tolerancia a la frustración, arrancan ante la mera posibilidad de sufrir, prefiriendo partir de cero con otra persona. Dentro de este panorama, se entiende que inviertan muy poco tiempo en su relación de pareja, que dejen escaso espacio para la intimidad emocional y para conversar de otros temas que no sean los niños, los logros, las adquisiciones y, por supuesto, el trabajo. 

Desde otra perspectiva, en nuestra cultura sobre-erotizada, los medios de comunicación han ayudado a fomentar altas expectativas y exigencias, tal como la obligación implícita de vivir la sexualidad en forma entretenida, moderna, casual, excitante, sin caer en la rutina ni en la fomedad, experimentándola de múltiples maneras y donde es indispensable el culto al cuerpo. Los jóvenes ahora se inclinan por practicar un sexo más bien mecanicista y pobre de sentimientos, donde la afectividad asume un modo relativamente estereotipado y trivial, engendrándose miedo al compromiso, a la entrega e incluso a enamorarse. Así, temen la intimidad emocional, por lo que tienden a disociar el amor del sexo; y, no hay nada más íntimo que el sexo con amor. Hoy en día, algunos varones inmaduros emocionalmente no logran reunir en una sola mujer su objeto de amor y de deseo. Llegan a la consulta muy desconcertados, sin comprender por qué no experimentan deseo sexual justamente por la mujer que aman y con la que quieren seguir dentro de una relación de pareja estable. En muchos casos el síntoma aparece justo inmediatamente después de haber dado un paso importante hacia un mayor compromiso, p. e., después de ponerse las argollas o de irse a vivir juntos. 

Por otro lado, esta generación padece la sobrecarga adicional producto de la transición entre un modelo tradicional y otro más vanguardista. Los impresionantes cambios culturales acaecidos en las últimas décadas referentes a las concepciones sobre la sexualidad y los roles, la tienen inmersa en un complejo contexto de confusión e inseguridad, donde - para el tema que nos interesa – cabe destacar la incorporación masiva de la mujer al trabajo y la necesidad de su sueldo en la economía familiar, con su consecuente modificación de la balanza de poder y de los roles de género, donde se puede observar que las mujeres se han erotizado en tanto que los hombres se han ido volcando hacia los afectos y la hipersensibilidad (“parecen minas”, como suelen reprocharles sus parejas).

La multiplicidad de opciones y las varas puestas demasiado alto, tienen a los jóvenes sumidos en el desconcierto. No saben cómo debería ser una relación de pareja normal, ni cómo debe comportarse una mujer o un hombre normal. No saben qué esperar ni cómo resolver la contradicción entre unas y otras expectativas. Aun no se han liberado totalmente de las antiguas y tampoco están convencidos de la idoneidad de las nuevas. Por su parte, las mujeres se han tornado más asertivas, pero también más exigentes y explosivas. La sobrecarga de la duplicidad de roles les generan irritabilidad y suelen criticar mucho más que antes a su pareja.

En cuanto a la balanza de poder, las parejas tradicionales de tipo complementarias en las que la mujer era sumisa, fueron mutando en relaciones simétricas caracterizadas por escaladas de lucha por el poder; y, últimamente, pareciera que retornamos al estilo complementario, aunque esta vez, sería el varón quien está en una situación desmejorada. Dentro del contexto de un hombre que ha aprendido a desestimar el machismo, que evita el uso abierto del poder y de la expresión de la rabia, que reconoce que no sabe cómo tratar a su mujer, que además se siente inseguro y poco valorado, puede que reaccione - inconscientemente – apelando a tácticas de resistencia pasivo-agresivas. Este mecanismo permitiría, por una parte, ejercer el poder de una manera indirecta, lo cual generalmente es practicado por quien ha asumido el rol del poder del débil dentro de una interacción. Y, por otra parte, posibilita la expresión encubierta del enojo, manifestado en que ella no se sienta deseada por él.

Tocante al comportamiento sexual, las mujeres quieren vivir su sexualidad en un ambiente de mayor libertad, buscan el placer y la novedad, experimentan más y son mucho más exigentes que antes en este ámbito. Esta mayor liberalidad sexual femenina ha incidido en que, en el mundo interior del hombre, acechen los miedos. A partir de criterios erróneamente asentados en la mente del varón, a la eterna pesadilla de “fallar” se habría sumado el temor a no poder satisfacer a esta mujer moderna, experimentada y con altas expectativas sexuales. Dentro de este escenario, el hombre se siente evaluado por su pareja, comparado y juzgado; está preocupado de no estar a la altura, de ser considerado inadecuado, inexperto o incapaz.

Estos miedos estarían reflejando la inseguridad latente del hombre ante el rechazo y el fracaso. Al menos en la sociedad occidental, si bien se han ido derribando viejos mitos acerca de la sexualidad masculina, como por ejemplo que ellos siempre quieren más sexo o que siempre están listos para el coito, todavía la suficiencia sexual es considerada por la mayoría de ellos, como un patrón con el que medir su idoneidad como persona total, pero especialmente, su virilidad. El hombre que “no da la talla” en el plano sexual suele sentirse avergonzado, aturdido, minusvalorado o deprimido. Así se entiende que diga no tengo ganas porque estoy cansado, en vez de decir tengo miedo o tengo rabia.

En resumen, se puede especular que hoy en día existen una serie de nuevos factores que estarían afectando más al hombre que a la mujer. Observamos a un varón agotado, tenso, desconcertado, confundido, inseguro, desvalorizado, estresado, rabioso, deprimido, que se siente débil y sin poder. No obstante, cabe también analizar por qué dichos factores presentes para todos, solamente afectan a algunos hombres y a otros no; por qué solo algunas las parejas presentan este síntoma dentro de su sistema y otras no.

 

Las palabras de un psicólogo, justamente perteneciente a esta generación, parecen especialmente atingentes a modo de conclusión: El varón tiene hoy que enfrentarse con una mujer “un poco más igual” a ellos. Los hombres han quedado perplejos, perdidos cuando el clásico “rol masculino” se les diluye. “¿Qué nos ha pasado? ¿Perdimos definitivamente el falo freudiano?. ¿Hemos los hombres cambiado consistentemente con los cambios de la mujer?. El hombre, acostumbrado a una cultura patriarcal se desconcierta. Ahora se nos exige muchas cosas…desde las más mundanas hasta las más complejas, esas extrañas cosas…emocionales. Ellas han osado prescindir de nuestros servicios como proveedor, pueden ganar más plata que nosotros, y más aún…pueden mantenernos. Los límites están poco claros, y el espacio relacional es confuso.…. el hombre preocupado de lo externo, la mujer de lo interno… ellas se han atrevido a mirarse, mientras que los hombre no nos damos ese tiempo, ese lujo. No sabemos como reaccionar frente a estas féminas…. La sociedad está mutando, y a los hombres siento nos toca la peor parte, porque no somos actores, solo espectadores de todo esto, miramos, apoyamos la lucha de algunas, pero no luchamos de verdad y con todo, es su lucha, es su revolución, nosotros seguimos con nuestra vida, y muy pocos miramos adentro, y vemos qué queremos realmente en la vida, cuál es nuestro papel, qué quiero y qué no quiero ….. Se habla mucho de la emancipación de la mujer, y poco de la reinvención del hombre.”(Antonio Godoy Delard: Mi mujer gana más que yo)  

 

Parte de este artículo fue publicado en 2008 en la revista internacional dePSICOTERAPIAS.com y en Atinachile

 

Publicidad por Bligoo.com

Un excelente artículo que aclra y trata factores que en otros blog están inciertos.

Enviado por el 17/06/2009 a las 04:48 PM
JULIO FUENTES CHAVARRIGA

Debo reconocer que comparto muchas de las posturas de este artículo, esclarece y pondera situaciones que pudieran estar siendo tratados con una fuerza pendular un poco asimétrica.

www.tarotchile.cl

http://inteligenciaholistica.bligoo.com

http://futurologia.bligoo.com


Muchas gracias Julio

Enviado por el 18/06/2009 a las 07:59 AM
Alejandra Godoy Haeberle

Tal como lo comentábamos anteriormente, es bastante compleja la crisis que están viviendo estos jóvenes. Y, no solamente en Chile, lo que desgraciadamente confirmo con los mensajes que me llegan desde distintos países, incluyendo algunos europeos.

Sigo investigando las posibles causales más profundas.

 


mi problema

Enviado por el 15/06/2010 a las 02:38 PM
maria

Alejandra, no se si es aqui donde puedo hacer mi consulta, no he encontrado otro sitio en el blog

Llevo 7 meses con un chico de 35 años, los primeros meses eran fantásticos y a partir de ahí todo ha cambiado, llevamos 4 meses sin tener relaciones, le he preguntado y solo le echa la culpa a la carga de trabajo, le he intentado provocar y me ha quitado, me siento fatal, me levanto llorando, todo era fantástico y ahora esto, yo estoy segura que es el hombre que quiero y él me dice que me quiere y que es solo una situación pasajera y le quita importancia, parece que cuenta conmigo para hacer planes y realmente no tiene ningún motivo para estar conmigo si no quiere, ahora soy todo desconfianza.
No lo entiendo y no se si existe alguna solución que no pase por acudir a un especialista porque él no aceptaría ir. Por otro lado yo al estar tan tensa y triste, monto peleas fuera de sentido y no creo que le esté ayudando, es más creo que a lo mejor al estar así le apetece estar menos conmigo y tiene menos interés, aunque me insiste q es un problema pasajero y que lo vamos a superar y todo volverá a ser como antes, pero realmente me supera y no se que hacer.
Muchas gracias y perdona si no es este el lugar adecuado pero estoy un poco desesperada


María

Enviado por el 16/06/2010 a las 08:52 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Para poder contestarte adecuadamente necesitaría que se hicieran AMBOS el test d personalidad del Eneagrama (el link para hacérselo en línea está en la parte de arriba del blog) y que me copies acá mismo los resultados.

Respecto al lugar donde hacer las preguntas, si te fijas, al lado derecho hay una entrada que dice Consulta Psicológica.

Espero tu respuesta

Ale

 


Felicidades

Enviado por el 06/07/2010 a las 03:28 PM
MARY

Es la primera vez que comento,y estoy contenta por haber encontrado un sitio como este,donde uno puede encontrarle nombre y solucion a los problemas de pareja.Y no necesariamente irse a los extremos como las peleas entre las parejas por no entender al otro o el divorcio.Porque en estos tiempo las personas,no queremos batallar y con cualquier dificultad,nos vamos a los extremos y cortamos con una relacion que se podia salvar,si los dos pusieramos de nuestra parte seria mas facil.En relacion con este tema,estoy feliz de haberlo encontrado,porque esoy de acuerdo con todo lo que aqui dices.Y sobre todo porque yo estoy pasando por esta situacion,Tengo 9 anos de casada, y casi desde el principio de nuestro matrimonio empezo el problema,lo dejamos pasar,solo lo comentabamos poco,pero ahora ya se hizo tan evidente que no sepuede evadir,y estamos platicando sobre la solucion,y al leer este articulo ,me siento agradecida contigo y mas relajada.Saludos y felicidades.

 


Mary

Enviado por el 07/07/2010 a las 06:01 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Muchas gracias por tu comenario. Me alegra que te haya gustado y servido este sitio. Si tienes alguna pregunta en concreto, por favor hazla en mi otro blog, más especializado en el tema. Te dejo el link:

Hablemos de PAREJA Y SEXUALIDAD: Blog de Alejandra y Antonio Godoy 

 


no se q hacer !!!

Enviado por el 21/02/2011 a las 04:23 PM
romina

estoy en pareja hace dos añoy y de convivencia 1, durante los primeros meses muy bien la vida sexual .pero hace un año q es terrible , no solo q no tiene ganas de hacer el amor si no q cuando pasa lo pasamos pesimo por q siento q lo hace por deber , el nunca puede terminar no acaba , yo no se mas q hacer lo hable de todas formas y me siento totalmente despreciada como mujer ,el dice q me ama pero yo dudo de todo esto me crea mucha inseguridad y tristeza ,yo tengo 34 años y unhijo de 4 y el 39 y es la primera ves q convive con alguien ,cada mes y medio tenemos relaciones y yo tengo siempre ganas el me atrae mucho ficicamente ,se q tenemos q hacer terapia pero el tiene asumir q tiene algo y eso le cuesta siempre se excusa y no asume q algo pasa gracias por tener este lugar para expresar esto q me pasa , meda mucha verguenza contarlo !!!!


Romina

Enviado por el 21/02/2011 a las 08:50 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Desgraciadamente este problema está afectando a muchos jóvenes.

Para poder contestarte, por favor copia tu comentario en nuestro otro blog:

Hablemos de PAREJA Y SEXUALIDAD: Blog de Alejandra y Antonio Godoy 

 Gracias

Ale


Cable a tierra

Enviado por el 28/05/2011 a las 11:07 AM
veronica

Que te puedo decir... En el clavo!! realmente es un problema latente, muchas veces nos esforzamos en encontrar satisfacción en mundaneces y materialismo, dejando de lado lo que realmente deberia ser nuestra prioridad como los sentimientos y emociones... definitivamente algo para reflexionar.


Verónica

Enviado por el 28/05/2011 a las 07:25 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Gracias por tu atinado comentario

Ale

Hablemos de PAREJA Y SEXUALIDAD: Blog de Alejandra y Antonio Godoy 

 


El precio del cambio

Enviado por el 01/01/2012 a las 10:11 PM
josediazrueta

Tengo 45 años, soy medico como mi mujer, Español y............. me pasa lo mismo.


El cambio nos ha permitido a los hombres, una nueva relacion con los hijos, distinta y yo creo que mejor. Tambien una relacion de tu a tu con tu pareja y eso es bueno. Hasta aqui lo bueno.


Lo malo es que la historia la escriben los efectos secundarios no buscados y uno de ellos es este.


Hay a mi modo de ver tres razones basicas. A saber, Cuanta mas ternura, mas oxitocina, apego y ternura y menos libido, las hormonas es lo que tienen. La relacion cotidiana y cierta rutina es un buen innhibidor del sexo. Pero los cambios de rol llegados a este punto han cruzado hace tiempo la linea de un sano equilibrio.


La preeminencia de la mujer en España ha llegado a un punto que ser hombre, se ha puesto dificil, despojados de sus atributos y roles, hemos perdido nuestro lugar bajo el sol, nuestro sitio. Mientras las mujeres conservan y aumentan su preminencia en el hogar y fuera de el, son intocables en nuestra sociedad y el tema, el unico tema; a nosotros solo nos queda la sumision o el distanciamiento, en cualquier caso el papel patetico del calzonazos. No se trata de una relacion de iguales, no lo somos, ni nunca lo seremos, no somos unisex, se trata de que el contrato sexual y social actual esta enfermo y desequilibrado. Las mujeres se quejan de que no quedan hombres. Se equivocan, ahora son ellas el hombre de la casa y nosotros...... sabe Dios. La posicion propia es desagradable, frustrante y nada sexy, el colmo es que quieresn sentirse deseadas y queridas y bien servidas sexualmente como mujeres. ¿como? si son el nuevo macho alfa.


Alucinante, la destruccion de la autoestima y de un rol social adecuado del hombre, lleva a una ginocracia profundamente estupida, no es mala, es peor, es estupida. Solo queda la sumision, el distanciamiento o el conflicto abierto y destructivo. Para nosotros el papel sumiso y debil no es precisamente sexy, no estimula el deseo, lo mata y a un nivel mas profundo para que sexo con la señora de tal, el nuevo hombre de la casa y fuera de ella aunque guarden las formas, no tiene sentido.


Llegados a este punto además y para complicarlo todo, salvo que seas homosexual, y no es el caso, otro "hombre" en casa es un competidor y un enemigo, no un socio y menos un pareja. La nueva mujer Española, autosfuciente, rompedora, abasalladora, no es deseable y no tiene ningun derecho a recibir atenciones de mujer, porque no lo es. Enfrentados a este hecho solo se puede combatir, someterse o irse. En cualquier caso la reaccion de pareja se resiente y tambalea.


El dialogo, no cambia nada, porque los hechos son lo que son y porque en una situacion de amenaza con claro predominio de la otra parte, a cualquier hombre se ilumina en su cabeza la necesidad absoluta, genetica de sobrevivir, de luchar contra lo que objetivamente es una agresion y un (una) enemigo. Ya no hay nosotros, no somos complementarios, queda el tu y el yo, la pareja como unidad  muere. Solo queda intentar sobrevivir, en una relacion profundamente insatisfactoria, a pesar de que el amor sigue, pero el cuerpo (tan sabio) se niega a confraternizar con el enemigo, aunque lo ames.


Quizas las nuevas generaciones obtengan un nuevo contrato social, equilibrado, quizas. Pero este es un movimiento de fondo, nos empuja a la individualizacion y llegados a este punto es la pareja como concepto lo que esta en disolucion y crisis, es disfuncional, ya no aporta a los individuos un minimo satisfactorio. Es por tanto posible cada vez mas la aparicion de individuos solos, deseosos de tener una relacion de pareja equilibrada, que no podran tenerla, porque ya no son socios, son competidores y eso a medio plazo daña el vinculo de pareja como tal.


Como dicen las chicas ya no quedan hombres que valgan la pena, pero desde nuestro punto de vista, lo que no quedan son mujeres. Abundan eso si las hipermujeres, que lo son todo y no dejan sitio, incomodas, mandona , abusonas,  insatisfactorias y un regusto amargo de que no vale de nada comprometerse con ninguna, porque ese compromiso es un regalo sin recompensa cuado no despreciado. Al final solo quedará el individuo cada uno por su lado, incapacitados de una relacion armonica entre los sexos.


Lo demoledor de esta vision es que al no tener un papel adecuado en la sociedad, los hombres dejaran de colaborar, estudian menos, trabajan menos, aportan menos,  se desvinculan facilmente de su familia y prole y eso es malo. Desde mi punto de vista toda civilizacion se basa en el grado de compromiso de los hombres para comprometerse socialmente, (si les merece el esfuerzo, claro), eso está fracasando claramente en nuestra sociedad y tendrá consecuencias, no se puede obviar a media humanidad, su falta de colaboracion se hará notar y sus comportamientos antisociales o poco constructivos se notará tambien.


Pienso que la revolucion feminista, explora sus limites y los ha rebasado. Los proximos 25 años se hablara, y mucho del problema de los hombres, de sus problemas, de que desean y quieren. Porque sin convencerlos de que la nueva sociedad los beneficia, estos no colaboraran y la sociedad colapsará, porque las superwoman nunca han sido capaces de llevar adelante la sociedad y su prole, a diferencia del resto de los mamiferos superiores necesitan de la colaboracion del hombre, desesperadamente para cumplir su ciclo vital y en el momento actual tienen a sus parejas profundamente frustradas (unos calzonazos en casa), si aun los tienen, si no logran un acuerdo que satisfaga a sus hombres, veremos muchos efectos sociales desagradables en un futuro proximo.


Gracias


José

Enviado por el 04/01/2012 a las 07:39 PM
Alejandra Godoy Haeberle

Perdona que no te haya contestado antes, pero como visitos poco este blog, no había visto tu tan interesante y atinado comentario. Te ruego encarecidamente que lo copies en este otro blog (al cual estamos ahora dedicados): 

 

Hablemos de PAREJA Y SEXUALIDAD: Blog de Alejandra y Antonio Godoy 

 

 

Muchas gracias

 

Ale

 


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